sábado, 17 de enero de 2009

LA PSICOLOGIA COMO PROFESION

LA PSICOLOGIA COMO PROFESION
GRANDEZA Y PELIGROS DE LA PSICOLOGIA COMO PROFESION


1. Surgimiento y desarrollo de la psicología como profesión

2. Las razones del éxito

a) Prestigio de la ciencia experimental.

b) Despersonalización de la medicina

c) Inseguridad del individuo en la sociedad contemporánea

d) Desvalimiento en situaciones límites

3. Los peligros. Banalización de la psicologia

4. Ética profesional

5. Los riesgos para el psicólogo

6. La formación de los psicólogos


1. Surgimiento y desarrollo de la psicología como profesión

Alguna vez he contado que cuando yo era estudiante de filosofía en la Universidad de Barcelona, antes de nuestra guerra civil, asistí a una conferencia en el Instituto Psicotécnico que dirigía Emilio Mira en la que un alemán, Moede, nos dijo muy orgulloso que él era psicotécnico de los ferrocarriles alemanes, la única empresa en el mundo según él que tenia un psicotécnico entre su personal. En el propio Instituto Mira era al mismo tiempo profesor de psiquiatría en la Facultad de Medicina pero había quien como Del Olmo, autor de varios tests, se dedicaba exclusivamente a su tarea en el Instituto y años después emigrado en Venezuela fue psicotécnico de la Standard Oil. O sea que ya entonces existían personas que tenían la psicología aplicada como ocupación profesional, bien colaborando con centros educativos para el despistaje de superdotados o de deficientes mentales bien colaborando con empresas en tareas de selección de personal. Ya existían pero eran muy pocas. Treinta y tantos años después cuando como catedrático de Psicología en la Universidad de Barcelona introduje la licenciatura en este campo al mismo tiempo que Yela y Pinillos lo hacian en Madrid la situación seguía siendo aproximadamente la misma, aunque había aumentado el interés por la psicología aplicada incluso en el campo de la clínica el interés seguía centrado en la práctica de los tests.
De manera que al establecer la licenciatura yo sabia que estaba satisfaciendo una demanda real porque existía una gran curiosidad en torno a la psicología de manera y efectivamente la nueva carrera contó desde el principio con un gran número de seguidores, un número que a medida que pasaron los años no solo se mantuvo sino que aumentó continuamente y no solo aumentó el número de estudiantes en las Universidades pioneras, sino que, año tras año, nuevas Universidades establecieron la nueva preparación profesional de manera que mi alegría inicial por el éxito de la iniciativa pronto se transformó en angustia. ¿Donde iban a encontrar trabajo tantos centenares, quizás millares, de psicólogos que cada año recibían el titulo?
La verdad es que han encontrado trabajo. Los Colegios Profesionales de Psicólogos de las distintas Comunidades autónomas cuentan hoy con más de 60.000 afiliados y los índices de paro de los licenciados en psicología no son superiores a los egresados de otras Facultades.
Muchos de estos psicólogos colegiados trabajan individualmente o agrupados en pequeños grupos en despachos abiertos al publico al que ofrecen asesoramiento y terapia psicológica. Otros son empleados por empresas privadas o por los distintos niveles de la Administración pública: estatal autonómica y local en servicios especializados de una gran variedad de tipos: hay psicólogos trabajando a pleno tiempo en instituciones educativas, hospitalarias, carcelarias, de atención a la tercera edad, de adopción de menores, de lucha contra el maltrato… y hay también psicólogos ocupados en instituciones deportivas igual como hay psicólogos que se ocupan de cuestiones de tráfico y psicólogos que prestan sus servicios como mediadores. Y termino recordando que, desde hace un tiempo, la administración de la justicia puede pedir asesoramiento psicológico y que para responder a esta demanda los colegios has establecido turnos de intervención diferenciados para la justicia civil y para la criminal. Todo lo cual significa que la psicología como profesión en muy poco tiempo se ha extendido y se ha consolidado, algo que no puede haber ocurrido al azar sino que ha de tener razones sociales e ideológicas importantes que a continuación intentaré identificar.



a) El prestigio de la ciencia experimental
Durante muchos siglos la psicología fue fundamentalmente una reflexión sobre la naturaleza y las capacidades del ser humanos y en primer lugar de sus capacidades cognitivas. Fue a finales del siglo XIX cuando algunos psicólogos optaron por la metodología experimental y así cayeron en la cuenta de que era posible medir, con mas o menos precisión, diferencias individuales en aptitudes y formas de comportamiento. Nacía así la psicología aplicada y con ello la posibilidad de convertirla en dedicación profesional. Es la psicotecnia a la que me refería en la introducción a estos comentarios.
Actualmente la capacidad que se supone que posee el psicólogo para valorar las capacidades de los individuos concretos y predecir en alguna medida sus comportamientos se aplica en otras situaciones además de las escolares o laborales, Por ejemplo es posible que un Departamento de la Administración encargado de velar por las adopciones encargue a un psicólogo el evaluar si una pareja determinada está en condiciones de asumir la responsabilidad que supone el adoptar a un niño. Y algo todavía mas especifico, hoy es una práctica normal un juez solicite de un psicólogo un diagnostico sobre determinados aspectos de la personalidad de un acusado o que, en un pleito, acepte las alegaciones basadas en informes de sendos psicólogos que pueden aportar las parten en litigio.
En todos estos casos se da por supuesto un hecho y es que la psicología es una ciencia y que las afirmaciones que hace el psicólogo basándose en sus conocimientos de esta ciencia tienen por tanto un alto grado de credibilidad. Así el primer motivo de la rápida expansión de la psicología como actividad profesional es la confianza de la sociedad de nuestro tiempo en el conocimiento científico. Una explicación que, como veremos mas adelante, exige muchas matizaciones.

b) La despersonalización de la medicina.
La medicina moderna se apoya sobre un conocimiento científico del organismo humano y de su funcionamiento y sobre la posibilidad de corregir los defectos de este funcionamiento bien por medicamentos bien por intervenciones quirúrgicas y es evidente que desde finales del siglo XIX la medicina apoyada en el conocimiento cada vez mas profundo de los procesos normales y patológicos del organismo humano y en el progreso de las técnicas de intervención ha hecho progresos aparatosos. Pero al mismo tiempo este progreso tiene sus inconvenientes, tradicionalmente el medico era un medico de medicina en general
lo cual quería decir que tenia una relación personal con el paciente al que trataba en situaciones clínicas muy diversas y muy a menudo era incluso un médico familiar que conocía a los distintos miembros de la familia y conocía por tanto el ambiente familiar. El medico de nuestros días aunque recibe una formación general en medicina en su ejercicio profesional es, cada vez mas, un especialista que tiende a ver a sus pacientes como ejemplares diversos de la dolencia en la que él es especialista y tiende por ello a ignorar el conjunto de la personalidad y las condiciones de existencia de sus pacientes. Y la verdad es que en el curso de cualquier enfermedad y de cualquier comportamiento anormal del organismo no solo influyen los órganos afectados sino el conjunto de la personalidad del sujeto enfermo y la actitud que éste adopta ante su enfermedad y por supuesto también la actitud de quienes le rodean,
Esta limitación de la medicina que podemos calificar de organicista ha sido observada y denunciada desde hace tiempo. De hecho a comienzos de siglo XX y antes de que se generalizase la apelación a la psicología, el psicoanálisis ya fue una respuesta a esta carencia. Dado que el psicoanálisis a su vez se ha convertido en una especialidad y que tiene un sistema de formación específica distinta de la del psicólogo queda al margen de esa exposición. A efecto de mi comentario lo que importa es notar que paulatinamente esta limitación de la práctica medica ha generalizado la impresión de que para recuperar la salud, objetivo ultimo de la medicina era necesario tener en cuentas los datos ofrecidos por la Psicología lo cual se traduce en la posibilidad de que el médico solicite la colaboración del psicólogo y también de que el psicólogo se encargue de ciertas terapias. Depresión, angustia, adiciones: alcohol, drogas... trastornos en el régimen alimenticio: anorexia, bulimia....
Como es patente las relaciones entre medicina y psicología tanto en el orden de las competencias como en el de las situaciones administrativas de sus agentes distan de estar claramente definidas y reglamentadas pero esto escapa al tema de este comentario. Lo que pretendo recordar es que la "despersonalización" de gran parte de la práctica médica en nuestro tiempo es una de las razones de la gran expansión de la psicología como profesión.

c) Inseguridad del individuo en nuestra sociedad
Las sociedades tradicionales en sus múltiples formas tienen algo en común, la existencia de un sistema de normas que regulan los comportamientos de los individuos y sus relaciones entre ellos y no solo existen normas sino una presión social muy fuerte para que cada cual se comporte de acuerdo con las normas correspondientes a su situación. No trato con ello de hacer el elogio de la sociedades tradicionales, en general son sociedades fuertemente jerarquizadas y las normas sociales refuerzan la jerarquía y por tanto la dependencia y en general también las normas sociales permiten una doble moral. Lo que si pretendo decir es que en estas sociedades saben en cada momento el comportamiento que se espera de ellos. Pueden por supuesto rebelarse contra esta presión pero saben el precio que deberán pagar por ello.
Las normas hay que aprenderlas y los padres o los familiares próximos son los primeros maestros y a lo largo de los maños mantendrán su prestigio y pueden aconsejar y aclarar las dudas de los jóvenes. y les aconsejan. Y no solo el entorno familiar el que ofrece asesoramiento y si es preciso ejerce presión. Como ya he dicho el medico no solo intenta curar sino que a menudo aconseja y a menudo es también medico familiar. También el abogado y el notario, en los niveles sociales que pueden necesitar sus servicios, personifican las normas vigentes y actúan como asesores de confianza. Y finalmente el sacerdote, como confesor o como director de conciencia.
En nuestra sociedad todo esto ha cambiado, el individuo desde su infancia se mueve en muchos ambientes, entra en contacto con otras `personas, tiene acceso a otras formas de vida distintas de las de su casa, En principio tiene un gran ámbito de libertad pero también con facilidad se siente inseguro y desorientado. No creo que haya ninguna exageración en decir que la razón principal de la difusión de la psicología como profesión en nuestro tiempo es la cantidad de gente que se siente insegura ante sus problemas y busca un apoyo moral.
Cuando los primeros licenciados en psicología empezaron a trabajar profesionalmente con mucha frecuencia se les pedía ayuda para mejorar el comportamiento de hijos con dificultades escolares o con problemas de adolescencia. En realidad eran padres que se sentían inseguros y desorientados y buscaban orientación y apoyo.
O bien se trataba de personas que tenían dificultades en su relación con su pareja y buscaban apoyo moral.

d) Desvalimiento en situaciones limites
En m infancia el médico que atendía a un enfermo grave cuando llegaba una fase terminal decía a los familiares: "Mi tarea ha terminado, no tiene sentido que siga, pueden llamar al sacerdote" Actualmente creemos que el médico ha de continuar ocupándose del enfermo terminal incluso si sabe que no puede hacer nada por prolongar su vida para humanizar su existencia hasta el ultimo momento. Sin entrar aquí en las complejas cuestiones psicoéticas que pueden plantearse en relación con estas situaciones lo que si resulta evidentes que esta atención al enfermo tiene un componente psicológico muy importante y por tanto implica la colaboración de medico y psicólogo. Pero la muerte de una persona normalmente representa además una experiencia fuertemente emotiva para sus familiares directos. También en este caso la sociedad tradicional tenía recursos tradicionales para expresar y suavizar el duelo. En nuestra sociedad donde los individuos han de confiar exclusivamente en sus propios recursos afectivos se está generalizando la práctica de acudir a la ayuda de un psicólogo.
Pero la muerte no siempre acontece al final de una enfermedad, puede ser consecuencia de accidentes externos, catástrofes colectivas como el atentado ferroviario en Atocha o accidentes como los que ocurren cada final de semana en las carreteras españolas. En todos estos casos se producen muertes y agonías y heridas y mutilaciones graves y en todos estos casos se requiere no solo ayuda médica sino psicológica. Una ayuda que necesitan también las personas que han resultado ilesas pero que han recibido un xoc considerable y, mas todavía. si han visto fallecer o quedar heridos graves a personas con los que están afectivamente unidas como puede ser el padre o la madre que resultan ilesos pero ven muerto o gravemente herido a un hijo. Tradicionalmente los equipos que acuden a atender a las victimas de un accidente están preparados para ofrecer a las victimas atención médica de urgencia y traslado a un centro medico en las mejores condiciones pero es evidente por lo que acabo de decir que en muchos casos las victimas más que atención médica hesitan atención psicológica. Y es un dato muy positivo saber que a partir de Atocha y de la movilización de psicólogos que se produjo para prestar ayuda a los afectados en muchos lugares de España los servicios para ayudar a los accidentados han incorporado servicios psicológicos.
No tendría sentido proponer una explicación única para esta apelación a la ayuda del psicólogo en situaciones límites. Es posible pensar que en una sociedad tradicional están mas asimilados sistemas de creencias que dan sentido a la muerte pero también es posible pensar que la sociedad tradicional poseía recursos para socializar el duelo y con ello hacerlo mas soportable. Y por otra parte es evidente que en una sociedad en la que los accidentes con consecuencias graves son cada vez mas frecuentes, por ejemplo en las carreteras, es absurdo ofrecer a la victimas ayuda estrictamente médica, o peor todavía reducida al traslado de las victimas a un centro médico.

3. Los peligros. La banalización de los recursos psicológicos.
Basta repasar los títulos de los libros que se publican para advertir la gran cantidad de libros que proponen métodos o prácticas para llevar una vida equilibrada y armónica o para superar nuestras limitaciones o nuestros problemas en cualquier sentido. En algunos casos de trata de propuestas o de reflexiones perfectamente justificables desde una interpretación de la vida humana y de sus problemas coherente con lo que nos dice una psicología que podemos calificar de científica, En otros muchos casos en cambio de se trata de meras banalidades o de auténticas supercherías con el ropaje de creencias exóticas o de prácticas esotéricas. Y lo que he dicho de los libros puede repetirse para periodicos y revistas y para las emisiones de radio y de televisión. Podríamos decir que la psicología está en peligro de morir ahogada por su propio éxito. Y que corresponde a los psicólogos el velar por su prestigio manteniendo la mas estricta seriedad en su actuación y en su propaganda.

4. Ética profesional
Cuando discutíamos sobre los posibles contenidos del plan de estudios de la recién nacida licenciatura en psicología yo insinué varias veces la posibilidad de introducir una asignatura que se denominase ética o deontológica profesional, una propuesta que no encontró el menor eco entre mis colaboradores. Sus recelos no me resultaban difíciles de entender, estábamos dedicados a poner en pié una especialidad que, aunque ubicada en la Facultad de Filosofía y Letras, pretendía tener carácter estrictamente científico y hablar de ética parecía dar a entender que mantenía lazos con la filosofía. De manera que renuncié a mi propuesta pero andando el tiempo la ética ha acabado por surgir en otro contexto, en la actividad de los Colegios Profesionales de Psicólogos. El Colegio de Cataluña se dotó hace tiempo de un Código deontológico y recientemente el Consejo General de los Colegios de España ha aprobado uno que pretende tener valor general. Existen por otra parte Códigos similares reconocidos internacionalmente.
Básicamente el contenido de estos códigos puede resumirse así. El psicólogo que ofrece sus servicios al público en general o en el marco de una organización determinada debe ser capaz de asumir la tarea que se ofrece a realizar lo cual significa en primer lugar que ha recibido la formación adecuada y legalmente exigida pero que debe además esforzarse por mantener al día su formación, que debe utilizar métodos e instrumentos que cumplan con los estándares científicos vigentes y que si llega un momento en que advierte que una tarea o la resolución de un caso concreto desborda sus posibilidades o trascurre demasiado tiempo sin conseguir resultados apreciables debe reconocer sus propios limites e interrumpir su intervención.
En ningún caso debe utilizar en provecho propio la información que consigue en el curso de su intervención. Tampoco puede comunicarla a terceros sino que, por el contrario, debe hacer todo lo posible para mantener su confidencialidad. Por supuesto, cuando el psicólogo reúne información por cuenta de una empresa o institución sobre personas que aceptan el examen el diagnostico del psicólogo deberá trasmitirse pero si no hay razones graves que lo impidan y si el sujeto examinado lo desea se le deberá informar sobre los resultados.
Cuando el psicólogo trabaja por cuenta de una organización pública o privada puede haber casos y situaciones en los que los objetivos de la organización y los del sujeto difieran a corto o a largo plazo. Un ejemplo puede ser el psicólogo que trabaja en el seno de una institución penitenciaria. En estos casos el contrato de trabajo debería explicitar claramente los objetivos de la intervención del psicólogo y admitir que el psicólogo en determinados casos pueda inhibirse de dar su opinión por razones de conciencia.
En principio el psicólogo debe respetar la tarea llevada a cabo por otros psicólogos y no criticarla o devaluarla excepto si cree que con su silencio está causando un daño grave en cuyo caso la mejor solución es que denuncie la situación al Colegio para que sea éste quien intervenga.
No estará de más añadir que la elaboración de códigos de ética profesional no figuraba entre los primeros objetivos de los Colegios Profesional cuando se fundaron pero que ha sido la experiencia acumulada lo que ha obligado a formularlos y en este momento en todos los Colegios de las distintas Comunidades Autónomas existen Comisiones deontológica en funcionamiento. El hecho de que de los psicólogos intervengan a menudo como peritos en juicios civiles con intereses encontrados ha influido mucho en el aumento de las reclamaciones.

5. Los riesgos para el psicólogo
Cada persona es distinta por lo que muy bien puede afirmarse que cada psicólogo es distinto y tiene por tanto su propia manera de aplicar sus conocimientos en su ejercicio profesional y no es difícil señala que muchos rasgos muy marceados de un personalidad pueden influir negativamente en la practica de la psicología, una persona insegura de su misma o tímida en sus relaciones con los demás con facilidad no será capaz de inspirar su cliente la confianza necesaria para que el tratamiento tenga éxito mientras a la inversa una persona muy segura de si misma con facilidad convierte al paciente en indefinidamente dependiente. Una persona precipitada con facilidad llega a conclusiones que pueden resultar equivocadas mientras que alguien muy meticuloso corre el riego de eternizarse en los detalles. Estas características personales y muchas otras que podrían citarse influyen en el éxito y el fracaso en cualquier profesión y muy especialmente en las profesiones basadas en las relaciones personales pero aquí quiero reherirme a unos rasgos de personalidad que influyen específicamente en el ejercicio de la psicología como profesión. Para influir sobre el comportamiento de su cliente el psicólogo debe comprender su problema ponerse en alguna media en su lugar y sentir lo que el siente. Pero este compartir su situación y sus sentimientos no puede ser total, porque el cliente es solo un cliente entre otros y el psicólogo después de atender a uno ha de estar disponible para el siguiente. Pero el ejercicio repetido de esta disponibilidad mantenido en el tiempo tiene un peligro evidente, el caer en la rutina, y por tanto en los antípodas de lo que debe ser la acción del psicólogo para que sea efectiva. A la inversa si el psicólogo comparte los problemas de la persona a quien atiende hasta el punto de hacerlos suyos y de que afecten a su propia vida personal pierde o ve muy disminuida su disponibilidad. Usando la metáfora consagrada para estos casos diremos que se ha quemado, "burn out". O sea que el psicólogo todo a lo largo de su vida profesional debe mantener la línea estrecha que separa la identificación afectiva con el paciente y la rutina convertida en coraza.



6. La formación de los psicólogos
La primera condición para ejercer profesionalmente la psicología es haber cursado los estudios de la licenciatura en psicología. Es una prescripción legal perfectamente lógica pero, aparte de ser legal y lógica ¿es una preparación adecuada? ¿No seria mejorable?
Si se pregunta a los recién licenciados si consideran que la preparación que han recibido les prepara para un ejercicio profesional la mayoría se muestran escépticos, han aprendido un montón de cosas sobre el comportamiento humano pero son cosas dispersas que no ven bien como se integran y menos como sobre estos conocimientos se puede basar un ejercicio profesional.
A ello se puede responder que es cierto que han recibido un conjunto de conocimientos sobre el comportamiento humano que pueden considerar científicamente validos pero que no forman un todo coherente porque la psicología contemporánea tampoco lo es, existen distintos enfoques teóricos y existen ámbitos de investigación muy diversos. Y se puede añadir que la práctica profesional en último término solo se aprende en la propia práctica. Pero una vez dicho esto para justificar la situación actual también se puede decir algo para mejorarla. Los que establecen el plan de estudios y los profesores que enseñan en clase deberían recordar que los alumnos de psicología en su gran mayoría no son futuros investigadores sino profesionales de la psicología y por tanto que tratarán con comportamientos personales lo cual significa que dentro del conjunto de los datos científicos habría que priorizar los que se refieren al ser humano en su conjunto y recordar igualmente que tratarán con individuos concretos en situaciones determinadas y por tanto que el estudio de las diferencias individuales y de los comportamientos en situaciones concretas debería merecer una atención preferente. Y por otra parte parece evidente que la licenciatura debería acabar con un practicum en condiciones.
Y una vez dicho todo esto solo resta añadir que la formación del psicólogo profesional no termina en el momento en que deja la Facultad sino que en cierta medida es entonces cuando realmente empieza, cuando empieza a tener claro el campo en el que va a trabajar y cuando se hace conciente de sus carencias. Y es cierto que existe una gran variedad de ofertas para esta formación pero es una oferta muy poco estructurada. Siempre he mantenido la opinión de que seria muy deseable la colaboración entre Facultades de Psicología y Colegios Profesionales de Psicólogos para planear conjuntamente una oferta sistematizada de formación post grado pero parece que es muy difícil conseguirlo.

3 comentarios:

César dijo...

Muy interesante y al punto.
Gracias por el escrito.

Anónimo dijo...

muy apropiado para la construcción de la trayectoria profesional.

Anónimo dijo...

Puede ser que la Psicología, sea una evolución de lo que nos impera hoy en día, es decir, el capitalismo? Reflexiona con la mente (sistemas) y trabaja con el cuerpo (Masa)